Antes de cotizar un acceso automatizado conviene dejar por escrito qué entra y qué no. Estas son las aclaraciones que usamos en Thorn Gate para evitar malentendidos durante la obra y después de la entrega.
Los comentarios que llegan desde portería y mantenimiento son el mejor filtro de calidad. No medimos satisfacción con encuestas largas: preguntamos cuántas veces se trabó la hoja, cuánto tarda un camión en cruzar y qué se rompió primero. Estas son respuestas recogidas después de varios meses de operación continua.
Antes teníamos dos personas abriendo el portón a mano en cada turno. Con el motor trifásico y las fotocélulas el camión entra sin bajarse nadie, y el riel no se ha desalineado ni una vez desde la instalación.
Lo que más notamos fue la separación de carriles. Las plumas de 6 metros con lazo inductivo ordenaron la entrada y ya no se cruzan los utilitarios con los camiones grandes en la rampa.
El portón de 9 metros venía saltando del riel desde hacía años. Cambiaron cremallera, rodamientos y sumaron embrague de seguridad. Bajaron las paradas no programadas y el mantenimiento ahora es trimestral y previsible.
Nos importaba que el motor aguantara turnos largos sin recalentarse. Llevamos meses con ciclos de apertura seguidos y el equipo responde igual que la primera semana.