Taller propio y primer motor trifásico
Arrancamos armando herrajes y rieles en un galpón alquilado, con dos soldadores y un torno viejo. La primera automatización pesada fue para un depósito de Fernando de la Mora: un portón corredizo de nueve metros que abría a mano y frenaba la carga. Ahí entendimos que el cuello de botella no era la hoja, sino el motor y el riel.
Especialización en accesos de alto tránsito
Con los años dejamos de lado el portón residencial y nos metimos de lleno en parques logísticos. Aprendimos a dimensionar motores por ciclos por hora, no por peso de hoja. Ese cambio de criterio nos permitió sostener aperturas por debajo de los catorce segundos en accesos donde entran y salen camiones todo el día.
Plumas vehiculares y separación de carriles
Cuando los clientes empezaron a mezclar camiones con utilitarios en una sola entrada, sumamos plumas automáticas con lazo inductivo y control por carril. La experiencia en Luque nos dejó una regla simple: si el flujo no se separa, ninguna barrera alcanza. Desde entonces cotizamos el patio completo, no solo el equipo.
Mantenimiento preventivo como parte del servicio
Un portón que se traba en hora pico cuesta más que el repuesto. Por eso armamos rutas de mantenimiento trimestral sobre rieles, rodamientos y cremalleras. Revisamos embragues de seguridad y fotocélulas antes de que fallen, y dejamos registro de cada intervención para comparar desgaste entre temporadas.
Equipo estable y repuestos en stock
Hoy trabajamos con un equipo técnico que conoce los mismos accesos desde hace años. Mantenemos stock de motores, plumas y herrajes críticos para no depender de importaciones urgentes. Esa continuidad es la que permite prometer respuesta rápida sin improvisar en el sitio.
De un galpón alquilado a los accesos de los parques logísticos
Thorn Gate no nació como una empresa de portones. Empezó resolviendo problemas concretos de carga y descarga en depósitos del área metropolitana, y fue la propia operación la que nos empujó hacia la automatización de alto tránsito. Cada etapa de la historia está marcada por una decisión técnica: cambiar el motor, reforzar el riel, separar los carriles o programar el mantenimiento antes de la falla.
Lo que ves en nuestros proyectos actuales viene de ese recorrido. No vendemos equipos sueltos: instalamos sistemas completos pensados para que un camión entre y salga sin detener la operación del parque.